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LA INTEGRACIÓN HEMISFÉRICA Y LAS CONTRADICCIONES
DEL MERCOSUR


Ricardo Rodríguez Silvero

En recientes seminarios y encuentros técnicos, realizados en este país y en el exterior, sobre la integración económica en el ámbito continental y regional surgieron nítidamente los siguientes condicionamientos fundamentales:
a) La Asociación de Libre Comercio para las Américas (ALCA: desde Alaska hasta Tierra del Fuego) sigue siendo un desideratum, pero ya no el Tratado de Libre Comercio (TLC: Canadá, Estados Unidos y México, también conocido por sus siglas en inglés NAFTA). Este último ha crecido en los hechos, preponderantemente en términos de comercio exterior, en forma extraordinaria mientras que el ALCA todavía tiene que trascender el mero nivel de los propósitos y de los papeles. El desentendimiento en los ritmos de acercamiento a escala hemisférica (bilateral o en bloques) y la incertidumbre en torno a la vía rápida en los USA (fast track) vuelven realistas las posibilidades de que el ALCA efectivamente se vuelva probable sólo en torno a 2005.
b) El MERCOSUR ciertamente ha avanzado mucho ya en el proceso de reducción de aranceles internos a cero (zona de libre comercio) y ha establecido ya un arancel externo común tendente al 14% (unión aduanera), pero se halla muy distante de la anunciada unión económica (coordinación de políticas económicas y libre circulación de factores: capital y trabajo) así como de la integración total (cesión de soberanías económicas a instancias supranacionales en términos monetarios, fiscales y jurídicos) y además últimamente algunos influyentes exponentes del megaproyecto mercosureño quieren retrotraerlo a la simple zona de libre comercio otra vez.

La Asociación de Libre Comercio para las Américas (ALCA)

1) La integración de todo el hemisferio en una gigantesca zona de libre comercio es sólo cuestión de tiempo. Más tarde o más temprano, la convergencia de todas las zonas interiores y de todos los países será en torno a aranceles tendentes a la baja.
2) Brasil quiere asumir su liderazgo en Sudamérica ("América Central y el Caribe son zonas de influencia de los USA y/o del Tratado de Libre Comercio", sic, Rubens Antonio Barbosa, Embajador brasileño en Washington DC). Este pretendido liderazgo político puede ser mejor afianzado con un liderazgo también económico. De allí que el MERCOSUR sea para el Brasil "un destino, mientras que el ALCA es sólo una opción" (Lafer, Ministro de Relaciones Exteriores del Brasil).
3) El Presidente Bush evidentemente ha reestructurado sus prioridades hacia las Américas en los últimos tiempos. Después de ser una prioridad, la vía rápida para negociaciones bilaterales con los países del sur, ahora ha pasado a segundo o tercer plano. Esto se debe, por lo menos parcialmente, al hecho de que existen pocas posibilidades reales de obtener mayoría en el Congreso norteamericano para la aprobación correspondiente. De ser así, desde la óptica norteamericana habría pocas chances de acelerar el proceso de integración de las Américas en una zona de libre comercio antes del 2005.
4) Simultáneamente, puede observarse un positivo proceso de consolidación del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, los Estados Unidos y México que también consiste meramente en una sustancial reducción de aranceles para el comercio entre los tres países ("zona de libre comercio"). Los aumentos significativos de las importaciones y de las exportaciones entre los mismos indican un intercambio más intenso de lo que se había sospechado como posible.
5) Las negociaciones intercontinentales entre el MERCOSUR y la Unión Europea van más lentamente de lo que sus negociadores quisieran. Razones fundamentales para la lentitud en el acercamiento residen en el poderoso lobby agrícola de la Unión. Una de las condiciones de los mercosureños para la negociación exitosa con sus pares europeos es la apertura del mercado de la Unión a los productos agrícolas del MERCOSUR. Los pronósticos acerca de las posibilidades de tal apertura no son buenos, con lo cual tampoco las de un acercamiento más rápido entre ambos bloques.


El Mercosur

1. El Mercado Común del Sur ha visto frenado en los últimos dos años su crecimiento interior en términos de intercambio comercial y ha caído en las más profundas contradicciones en sus diez años de existencia.
2. Mientras el Brasil propugna el afianzamiento del "bloque" y negociaciones colectivas con el ALCA, la Argentina, especialmente desde la asunción del Ministro Cavallo, ha dado un doble golpe de timón en direcciones distintas: se declara partidaria de reducir el MERCOSUR a una zona de libre comercio (lo que significa también reducir la ambición del Tratado de Asunción a una cuarta parte) y de realizar negociaciones bilaterales con otras naciones interesadas en libre comercio (se tiene en mente indudablemente a los USA).
3. Más allá de las diferencias de posición entre los Gobiernos de Brasilia y de Buenos Aires, existen innumerables contradicciones, asimetrías y carencias fundamentales dentro del MERCOSUR que vuelven casi insoportable la convivencia pacífica entre los países fundadores:
3.1 Contradicciones más llamativas:
? No es posible la integración económica cuando los países más grandes dentro de la zona a ser integrada tienen políticas cambiarias frontalmente contrapuestas: mientras el Brasil pone en práctica la libre fluctuación del real, la Argentina sigue con su régimen de convertibilidad fija.
? La adopción del arancel externo común en el 14% puede llevar a ciertos países signatarios con aranceles promedios inferiores, sean ellos fundadores o simplemente asociados, a aumentar sus aranceles externos para poder seguir en el MERCOSUR. Este es el caso del Paraguay, cuyo arancel externo se encuentra en torno al 9%. Chile (8%, pero con tendencia a la baja), ya ha anunciado que no se plegará al acuerdo ni tiene por qué hacerlo (desde el punto de vista jurídico, no hay forma de obligarlo siendo sólo país asociado).
? El doble discurso entre los países fundadores es enorme: Brasil sigue subsidiando sus exportaciones a los países miembros; Brasil y Argentina siguen con barreras para-arancelarias para las importaciones desde Paraguay y Uruguay; Brasil habla de negociaciones en "bloque" pero no rehuye las bilaterales cuando le conviene, etc.
3.2 Asimetrías más llamativas: Mientras en los demás países socios los tratados internacionales tienen rango constitucional, en el Brasil no lo tienen. Su "internalización jurídica en la normativa interna" puede llevar mucho tiempo o puede ser rechazada.
3.3 Carencias condicionantes: No existen tribunales del MERCOSUR ni instancias supra-nacionales para la administración de conflictos.
4. No obstante, todas estas deficiencias pueden ser superadas mediando voluntades políticas adecuadas, una homogeneización de las mismas en torno a objetivos comunes y en respeto de imperativos técnicos fundamentales.


La integración de todo el hemisferio en una gigantesca zona de libre comercio es sólo cuestión de tiempo. Más tarde o más temprano, la convergencia de todas las zonas interiores y de todos los países será en torno a aranceles tendentes a la baja




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