Estas
sustancias tóxicas provienen del metabolismo habitual,
utilizan el oxígeno como fuente principal para su formación,
sin embargo representan una amenaza para la salud, ya que del
oxígeno que respiramos el organismo absorbe un 95 por ciento,
siendo transformado en radicales libres, el 5 por ciento restante,
siguiendo un proceso normal que se realiza desde que nacemos.
Los radicales libres presentan desventajas enormes para el organismo
cuando su producción supera la capacidad antioxidante natural
del organismo.
En esas condiciones de adversidad para el cuerpo humano pueden
ocurrir situaciones patológicas que desencadenan enfermedades
de tipo degenerativo crónico para los tejidos.
Esta absolutamente comprobado que los radicales libres o son precursores
de enfermedades o están presentes en toda enfermedad crónica
degenerativa.
Entre ellas la diabetes, las enfermedades reumáticas, hipertensión
arterial, infartos o las alergias.
MEDICINA ORTOMOLECULAR
La Medicina Orthomolecular, tiene como objetivo básico
mantener el equilibrio de las moléculas que componen nuestro
organismo.
El termino orthomolecular proviene de dos palabras griegas: ortho:
equilibrio; molecular : molécula.
La medicina ortomolecular está íntimamente relacionada
con el concepto de radicales libres.
No es posible disociar el concepto de esta especialidad del de
oxidología, justamente porque los desequilibrios, (enfermedades),
se producen por un disbalance entre los radicales libres producidos
y la capacidad antioxidante del organismo.
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METABOLISMO
DEL OXÍGENO
El
oxígeno es fundamental para la vida, ya que por reacciones
químicas de su metabolismo, es la principal fuente de energía
que tenemos. Un cinco por ciento de lo que absorbe el organismo
no se metaboliza y se transforma en sustancias altamente inestables
que se transforman en radicales libres. Éstos se combinan
con los ácidos grasos de las membranas de las células,
(capa de protección que tienen los miles de millones de células
que forman el organismo) y producen su destrucción (oxidación)
permitiendo que las células pierdan su función normal,
luego, destruyen partes vitales de la misma y producen la muerte
de la célula. Es debido a este proceso que se los hace responsables
de ser el origen y la causa del envejecimiento y las enfermedades
crónicas.
Al
momento de nacer, el ser humano, tiene aproximadamente 23 mil
millones de neuronas (células del sistema nervioso central),
que se desarrollan hasta los treinta años, luego, comienzan
a morir a razón de 10 mil a 100 mil por día. Esto
va reduciendo nuestra capacidad de recordar hechos, fijar la atención,
nuestra capacidad de creatividad, entre otras potencialidades
del ser humano. A este fenómeno se lo conoce comúnmente
como envejecimiento. Una de las causas más importantes
de que esto ocurra, es la producción de radicales libres.
La
explicación por la que no producen enfermedades desde el
nacimiento está dada porque el organismo tiene mecanismos
de defensa para luchar contra ellos (mecanismo de antioxidación),
pero a partir de los treinta años, éste se va deteriorando
y va perdiendo efectividad. De esta manera, los radicales libres
siguen produciéndose y ya el organismo no tiene la posibilidad
de defenderse como lo hacia hasta ese momento; aumenta la destrucción
celular por la acción de los radicales libres. y vamos
envejeciendo, o tenemos un mayor número de enfermedades
que hasta ese momento no aparecían por el mecanismo natural
de antioxidación.
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FUENTES
DE CREACIÓN
Desgraciadamente, no sólo el oxígeno que respiramos
produce radicales libres., también son fuentes de los mismos
los agrotóxicos, las radiaciones solares, la alimentación
inadecuada o desequilibrada, el cigarrillo, el alcohol, la intoxicación
por metales pesados, algunos medicamentos, el ejercicio desmedido,
el sedentarismo, entre otras.
Como
vemos, estamos sometidos a muchos factores que conspiran contra
una buena calidad de vida.
Pero, la buena noticia, es que hoy la medicina ortomolecular nos
permite luchar y ganar esta batalla contra los radicales libres.
Hoy existen tratamientos y medidas preventivas que nos permiten
decir que podemos y debemos ganar esta batalla. Hoy disponemos
de una gran gama de antioxidantes, podemos detectar e identificarlos
y actuar en consecuencia.
No
escapará al lector, la complejidad de estos mecanismos
de producción de enfermedades, que por la brevedad de este
articulo hemos tratado de simplificar a su mínima expresión,
por lo cual es nuestra obligación advertir, que de ninguna
manera, la solución a todas nuestras dolencias sea el uso
indiscriminado y automedicado de antioxidantes.
Muy
por el contrario, cada persona enferma o no, debe consultar y
ser orientada por un profesional especialista en esta disciplina,
para evitar contratiempos y asegurar una correcta evaluación
de cada caso en particular, porque es bien sabido que no existen
enfermedades, sino enfermos, y para cada uno debe realizarse una
terapia absolutamente individual y efectiva.
DR.
ALBERTO CONCOLINO
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